Ser sumiller a 160 m. de altura.

La profesión de sumiller es una de las más valoradas en estos momentos en la hostelería, tener los conocimientos apropiados en esta disciplina puede suponer mejorar en muchos puntos el servicio de sala de un restaurante, el culto al vino en España crece sin parar en las grandes salas. Hoy os queremos presentar a la sumiller de ÉLKAR, Casilda Gurucharri, la única que gestiona en nuestro país una bodega a 160 metros de altura.

Cada día Casilda llega a la Torre Emperador Castellana para trabajar en su planta 33, allí está situado el restaurante ÉLKAR. En su bodega de cristal que se encuentra en la misma entrada de la sala, dando la bienvenida a los clientes, hay más de 200 referencias de vinos del mundo que Casilda gestiona, organiza y sirve a los clientes de ÉLKAR.

Casilda es licenciada en Gastronomía por el Basque Culinary Center. Se formó en EEUU e Inglaterra, sus prácticas universitarias en restaurantes como Noor** (Córdoba) y en destacadas bodegas de Francia (Domaine de Pallus), Argentina (Zuccardi), Jerez (Williams&Humbert), Bierzo (Descendientes de J. Palacios) y Aragón (Jorge Navascués), más su paso por Lavinia de Madrid le han dado un prisma sobre el mundo del vino más que interesante.

Pero conozcamos más profundamente a esta joven promesa de la sumillería…

Casilda, te has formado y sigues haciéndolo al máximo nivel en diferentes países ¿crees que esta filosofía ha influido en tu vida profesional?

Casilda: Creo que es de vital importancia viajar, ver que hay y se hace en otros países, te hace volver la vista hacia lo que hay en casa. Es una forma de aprendizaje, reflexión y evolución de uno mismo que se refleja en todos los aspectos de tu vida, incluido el profesional.

Entendemos que te relacionas con una generación que podrían ya ser consumidores de vino ¿qué visión tienen del vino como producto, les parece interesante y son consumidores?

Casilda: Hay de todo un poco. Pienso que cuando a una persona no le gusta el vino es porque no ha encontrado el vino que se asemeje más a sus gustos. Son consumidores puntuales, dependiendo de la ocasión. Sí, existe un interés en el vino, pero se suele tener la predisposición de que para beber vino se tiene que entender del mundo del vino, se asocia a una bebida que la beben las personas mayores.

¿Casilda, crees que llegarás a conocer un mínimo de los vinos que hay en el mundo a lo largo de la profesión de sumiller?

Casilda: Es ciertamente pretencioso querer conocerlos todos, pero a través de la formación, el estudio constante de los vinos españoles y del mundo, las catas y los viajes, se puede llegar a tener un conocimiento más que suficiente para transmitir tu trabajo a los clientes para que disfruten cuando vienen al restaurante.

¿Cómo has organizado la bodega de ÉLKAR?

Casilda: La mayor parte de los vinos que se pueden encontrar en la carta de ÉLKAR son de momento nacionales. Mi objetivo es construir una base sólida con vinos que reflejen la tipología y diversidad de un país con la riqueza que tiene España.  Poco a poco ir completándolos con vinos de zonas clásicas como Francia, Italia, Alemania, California, Nueva Zelanda…, que aporten diversidad a la carta y den la oportunidad al cliente de conocer nuevos vinos.

Y para terminar ¿la armonía perfecta, variedad de uva y producto?

Casilda: La armonía perfecta creo que es la que uno mismo elija, soy de las que no puede elegir un vino en concreto. Hay un vino para cada momento y para cada cliente, aun así, creo que el Champagne y los vinos de Jerez son muy buenas opciones que ofrecen grandes momentos por su versatilidad, carácter y calidad.